La Calle Obispo.

La Calle Obispo.
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La Calle Obispo se encuentra ubicada en La Habana Vieja, o lo que fue la ciudad de intramuros en tiempos de la Muralla. Esta importante arteria tuvo su origen en el siglo XVI, en una data próxima a la fundación de la villa de San Cristóbal, es decir, en los alrededores de 1519. Fue concebida de manera muy estrecha para resguardarse del sol, con su trazado en damero a partir de una plaza mayor, propia de las ciudades hispanoamericanas. Ubicada al sur de la Plaza de Armas y a un costado del Palacio de los Capitanes Generales, corre desde las riberas de la bahía hasta la calle de Monserrate. Sus primeras edificaciones fueron bohíos de yaguas y guano, como todas las que formaron el primitivo núcleo urbano de la naciente villa, las cuales serían sustituidas con posterioridad por casas de rafas y tapias, cubiertas de tejas. Se levantaron monumentales edificios públicos que transformaron sustancialmente su estructura. Esta calle (ahora sólo peatonal) cumplió una función comercial, estableciéndose en ella casas de modas y dulcerías, los más animados cafés y algunas boticas. Se le agregaron poco a poco otros servicios. Era muy transitada de día por desembocar en la Plaza de Armas y Casa de Gobierno. Los paseos nocturnos hacia la Plaza donde se daban retretas, hacían confluir allí al público a pie, en quitrines y volantas. Desde fechas bien tempranas, Obispo fue ganando espacios hasta dominar, conjuntamente con la calle O’Reilly, el comercio minorista y establecerse en ella los mejores bazares, comercios especializados y tiendas de la ciudad. Hoy en día sigue conservando esa comercial y concurrida vida diaria rodeada además de lugares de interés tales como el museo Numismático, Museo de los CDR, Banco Nacional de Cuba, Museo Nacional de Historia Natural entre otros. Entre los ilustres vecinos de la calle Obispo estuvo el filósofo y presbítero Félix Varela, También nació y vivió parte de su niñez en Obispo el líder estudiantil y comunista Julio Antonio Mella. Otra gran personalidad vinculada con esta calle fue el Premio Nobel de Literatura en 1954, Ernest Hemingway. Durante los años 30, el escritor norteamericano se hospedó en el Hotel Ambos Mundos, elegante edificio de arquitectura ecléctica edificado a finales de la década del 20 en el encuentro de las calles Obispo y Mercaderes, también inmortalizaría el bar restaurante Floridita, en la esquina de Obispo y Monserrate, conocido como la «cuna del daiquiri», cóctel a base de ron blanco que hizo suyo.

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