Plaza de San Francisco de Asís.

Se encuentra a solo 100 m de distancia en dirección a la bahía de La Habana, La plaza de San Francisco es la segunda de las plazas en el orden de tiempo fundada en La vieja ciudad. Tenía la ventaja de estar junto a la bahía y en consecuencia el atraque de los barcos se realizaba en aquella zona más amplia, circunstancia que convirtió a la Plaza de San Francisco en un área comercial por excelencia, relacionada con las exportaciones y mercaderías ultramarinas, con el desembarco de la tropa y la marinería y la vida económica de la villa, razón por la cual constituyó el sitio de mayor vida de la ciudad. En su adoquinado espacio, donde hoy revolotean las palomas, emergen escoltados por edificaciones de un notable valor, el Convento y la Iglesia de San Francisco de Asís, cuya torre se dice, fue por siglos el punto más alto de la Villa. La plaza es custodiada por la legendaria figura del Caballero de París (escultura a tamaño natural del artista cubano José Ramón Villa Soberón) vagabundo muy popular en La Habana alrededor de los años 50 que se comportaba de forma inusual y representa la dignidad humana para todo cubano.

Plaza de San Francisco de Asís vista desde la torre de la Iglesia.

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