La Cruz de Parra

La Cruz de Parra la más antigua reliquia histórica-religiosa que se conserva del encuentro de las dos culturas en el Nuevo Mundo.

La Colocación de la Cruz de Parra en la zona hoy conocida como Baracoa queda recogida el sábado 1 de diciembre de 1492 en el Diario de navegación de Cristóbal Colon. Siendo esta una prueba documental que permite vincularla directamente con la presencia de Colón en Baracoa y no con el arribo, casi 20 años después, de los conquistadores y colonizadores con Diego Velázquez al frente. Son estos últimos hombres quienes hallan la cruz, cubierta por la vegetación litoral de uva caleta, cuyo parecido con la vid, bien conocida por los hispanos, determinaría el apelativo de la parra.
Colón, durante su primer viaje (1492), plantó 29 de esas cruces en otros tantos sitios del Nuevo Mundo y esta es la única que se conserva.
A partir de su hallazgo por los fundadores de la Asunción, se origina en torno a ella un curioso proceso de sacralización, aún más fortalecido por las realizaciones milagrosas que le son atribuidas.
A tal magnitud acreció su carácter milagroso, que no hubo personaje de rango del gobierno colonial que a su paso por esta ciudad no llevara con él una astilla siquiera de la cruz. Débase la paradoja que de cuanto el símbolo religioso adquiría en fama, sorprendentemente lo disminuía en tamaño. De sus dimensiones originales a las actuales existe una notabilísima diferencia, hoy se halla protegida por chapas de plata que cubren sus extremos.
Con más de 500 años es la más antigua reliquia histórica-religiosa que se conserva del encuentro de las dos culturas en el Nuevo Mundo.

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