La Giraldilla de la Habana

La Giraldilla de la Habana
5 (100%) 1 vote

La Giraldilla de la Habana

En tiempos en que Cuba era colonia de España, Carlos I, Rey de España había nombrado Capitán General de Cuba y de la Florida a Don Hernando de Soto quien fuera informado por su majestad que en La Habana existía una instalación utilizada para defenderse de corsarios y piratas. Doña Isabel de Bobadilla, como esposa de Hernando, lo acompaña en el viaje para asumir los destinos de Cuba y de la Florida. Al llegar a la isla, se instalan en el Castillo de la Real Fuerza, parte él a La Florida y ella asume como Gobernadora del país en nombre de su marido. Ante la falta de noticias de él, Isabel envió diversas expediciones para averiguar el paradero del Gobernador cubano hasta que recibe el mensaje de su muerte. Algunos meses después falleció doña Isabel de Bobadilla. Gobernó en Cuba cerca de tres años siendo esta la única mujer que lo ha hecho.
Cuenta la leyenda que Isabel solía subirse en lo más alto del castillo, en la mismísima atalaya para avistar navíos que pudieran traerle noticias de su amado. Nunca más lo vio y la tristeza la condujo a la muerte.
Años más tarde, un artista cubano de origen español, decide esculpir a Doña Isabel en la figura de una Giraldilla que la evoca en una pequeña estatua (semejante a la Giralda andaluza) de unos ciento diez centímetros de longitud y que presenta la falda recogida sobre una de sus rodillas. Sobre el pecho lleva un medallón con el nombre del escultor y una corona en la cabeza. Esta pieza escultórica es uno de los símbolos más queridos de La Habana.
Ella recuerda al viajero que ha llegado a una tierra de amor y tradiciones.

Translate »